Fuiste el rey. La novela de los innominados

Fuiste el rey, Fernando Ariza

El personaje principal, curiosamente el único cuyo nombre desconocemos, no parece amar nada en esta vida, al menos no lo suficiente. (Recordemos a Pascal: “Quien no ama demasiado no ama lo suficiente”). No tiene grandes aficiones (más allá de su irregular amor a los libros), grandes objetivos ni grandes deseos. Sabemos más de él por lo que no ama que por lo que ama. En cierta manera, lo que queda de él es una proyección sesuda de sus frustraciones.

La mirada poliédrica de Naguib Mahfuz sobre Akhenaton, el rey hereje

Naguib Mahfuz

Mahfuz no nos ofrece una visión unidireccional del personaje, sino que articula el libro en una introducción y en catorce capítulos, cada uno de ellos dedicados a una persona que trató al rey. Para construir el andamiaje narrativo, da vida a un joven con inquietudes, hijo de un noble, que decide entrevistar a las personas que habían conocido íntimamente al joven Akhenaton, sensible, afeminado y místico, un líder esclavo de sus propias convicciones que no pasó indiferente para nadie: o se le amaba o se le denostaba.