Un atípico proyecto personal (Sexo, mentiras y cintas de vídeo, de Steven Soderbergh) | Miguel Bravo Vadillo

sexo, mentira y cintas de vídeo

Según cuenta la leyenda, Sexo, mentiras y cintas de vídeo (Sex, Lies and Videotape, Steven Soderbergh, EEUU, 1989) fue escrita en ocho días y rodada en cinco semanas, con un presupuesto de un millón doscientos mil dólares. Cifras que, a priori, no hacían pensar en un resultado tan espléndido. Pero la calidad de un filme no es siempre directamente proporcional a la cantidad de dinero invertida en él, ni al tiempo dedicado a su guion y rodaje, sino a la cantidad de talento reunido para su realización.

El perfume delator (‘Perdición’, de Billy Wilder) | Miguel Bravo Vadillo

Perdición, Billy Wilder

Existe una enorme diferencia entre narrar una historia en primera persona desde la perspectiva de un narrador que es, a su vez, protagonista del relato, o hacerlo en tercera desde la perspectiva de un narrador omnisciente. El narrador omnisciente es infalible, y lo es por pura convención entre autor y lector; por tanto, debemos confiar en él para comprender los entresijos de la historia.

Más fuerte que el destino (La reina Cristina de Suecia, de Rouben Mamoulian) | Miguel Bravo Vadillo

reina Cristina de Suecia, película

«Muy joven aún para comprender la nueva realidad a la que debe enfrentarse, la reina niña muestra un aplomo fuera de lo común cuando recita de memoria su discurso de coronación (si bien, la verdadera reina Cristina sería coronada como tal mucho más tarde, en 1650, cuando esta contaba casi veinticuatro años de edad; aunque ya ejerciera desde mucho antes sus deberes como monarca)».

En ausencia de Ann (‘Mi vida sin mí’, de Isabel Coixet) | Miguel Bravo Vadillo

Mi vida sin mí, Miguel Bravo Vadillo, Isabel Coixet

Pero la película de Coixet rezuma humanidad por todos sus poros (tal y como pretendía Jean Renoir con su cine) y tiene todas las señas de identidad de esas novelas cortas –precisas y preciosas– que dejan una huella indeleble en el lector (aquí complacido espectador). El ritmo de esta película es puro arte narrativo, y algunas de sus secuencias son capaces de transmitir sentimientos de una profunda calidez y de una belleza plástica difícil de ver en el cine actual. No debemos olvidar que Isabel es una fan declarada de Wong Kar-Wai, y se muestra igualmente osada, y acertada, en la colocación de la cámara y en la meticulosa elección de sus planos.

Belle de jour, o la sexualidad según Buñuel frente a Séverine. Por Miguel Bravo Vadillo

Belle de jour, película, Buñuel

Cabe mencionar que Buñuel comulgara con el ideario comunista en algunas etapas de su vida, y no creo que sea gratuito el hecho de que el personaje que abusa de Séverine en su infancia sea un obrero, mientras que ella pertenece a una clase social acomodada. Ya en su edad adulta, Séverine anhelará (como perfecta burguesa, al decir de algunas corrientes psicoanalíticas) ser poseída por hombres de clase social inferior, hombres que, además, la insulten, la rebajen, la dominen e incluso la asusten.

La vida secreta de Ethan Edwards (Centauros del desierto, de John Ford). Por Miguel Bravo Vadillo.

Centauros del desierto

«Un solo deseo me embarga: el de descubrir lo que se oculta tras lo visible».                                                                                                      NIKOS KAZANTZAKIS Centauros del desierto (The Searchers, John Ford, 1956) es una película inagotable y, por tanto, imposible de compendiar en un artículo. Pero dado que el tema monográfico de este mes es Secretos, intentaré centrar mi comentario …

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Un final para la esperanza (‘Tiempos modernos’, de Charles Chaplin) | Miguel Bravo Vadillo

tiempos modernos, Charles Chaplin, Charlot

El final de Tiempos modernos (Modern Times, Charles Chaplin, 1936) es sugestivo por dos razones que aluden al devenir de su personaje principal. Por un lado, esta es la última vez que Chaplin interpreta el personaje de Charlot; es decir, que esa escena en la que vemos alejarse a Chaplin junto a Paulette Goddard es también el adiós definitivo al personaje que lo hizo mítico.

La ventana del fraude (‘En bandeja de plata’, de Billy Wilder) | Por Miguel Bravo Vadillo

en bandeja de plata, Billy Wilder

A nadie le cabe la menor duda de que Billy Wilder es uno de los mejores directores de cine que ha dado la industria de Hollywood. Pero no es menos cierto que este genio de origen austrohúngaro goza de una peculiaridad que, a mi juicio, lo distingue definitivamente del resto, y es que se trata del único cineasta de quien no me hubiese importado firmar todos y cada uno de sus guiones.

Brumas del tiempo (Ágora, de Alejandro Amenábar)

Amenábar, Hipatia, película

La acción del filme parece representarse sobre un tablero de ajedrez –entiéndase la Alejandría de finales del siglo IV–, en el que distintas facciones religiosas se disputan el poder ideológico (y, por ende, político) sobre la ciudad. Las reyertas callejeras, con las correspondientes muertes de algunos peones y otras piezas de cierto relieve social, crean el clima de confusión y descontento que abrirá la partida de forma definitiva; pero en un determinado momento, una de estas facciones religiosas comprende de forma clarividente que la mejor manera de hacer jaque mate al rey (llámese Orestes o, picando más alto, el propio Imperio Romano) es eliminando primero a la reina.

Sucedió una noche (película de Frank Capra).

Sucedió una noche, película de Frank Capra

Sucedió una noche (It Happened One Night, Frank Capra, 1934) es, quizá, la obra cumbre de la comedia romántica americana. Nunca se ha filmado otra igual y nunca volverá a filmarse, aun cuando todo su equipo técnico y artístico resucitara y volviese a rodarla secuencia por secuencia. Tal confluencia de ingredientes solo se da una vez en la vida. Es una de esas películas rodadas en estado de gracia, y eso que ni los mandamases de la Columbia ni la propia Claudette Colbert creían demasiado en ella.