Bob Lazar para escépticos

Bob Lazar para escépticos

No podemos pedirles a los conspiranoicos que aterricen en la realidad. Llevan en su ADN la búsqueda de la “verdad alternativa”, sinónimo de la ficción en la mayoría de las ocasiones, y nada que huela a oficial podrá ser nunca de su agrado. Así que es en el muro de los descreídos, esos que siempre piden pruebas para poder creer, donde en ocasiones se abre una grieta.

Netflix y HBO. La duda razonable

Amanda Knox Netflix

¿Asesinó Steven Avery a Teresa Holbach? ¿Tiene algún fundamento la teoría de la conspiración urdida por Fernando García, padre de una de las niñas de Alcásser, y Juan Ignacio Blanco, a quien erróneamente sus adeptos llaman “criminólogo”? ¿Quién mató a Garret Philips en el documental así titulado? ¿Mató la joven y atractiva Amanda Knox, tratada por los medios de comunicación como una femme fatale, a su compañera de piso? ¿Es responsable el matrimonio McCann de la desaparición de su pequeña hija Madeleine?

La intrahistoria de un relato cotidiano

Relato cotidiano

Año 2001, año de grandes cambios, en lo personal y también en lo social. Yo estaba dando mis primeros pasos como escritor, había publicado mi primer libro (Sopa de pescado, en la Editora Regional de Extremadura, entonces bajo la dirección de Fernando Pérez), el mundo occidental se desmoronaba el 11 de septiembre y yo firmaba las escrituras de mi piso justo el día después de los atentados de Nueva York.

Defensa apasionada de la jardinería de interior… y de los microrrelatos

jardinería de interior

A algunos insignes escritores no les gusta el género del microrrelato. No solo no les gusta, sino que además hacen pública su discrepancia (negro sobre blanco) con este género chico. Es el caso, por ejemplo, de Javier Marías o Andrés Ibáñez, dos autores que consideran el microrrelato poco menos que un banco de pruebas para contar historias apresuradas, sin demasiado interés y sin demasiada dificultad.

La mirada poliédrica de Naguib Mahfuz sobre Akhenaton, el rey hereje

Naguib Mahfuz

Mahfuz no nos ofrece una visión unidireccional del personaje, sino que articula el libro en una introducción y en catorce capítulos, cada uno de ellos dedicados a una persona que trató al rey. Para construir el andamiaje narrativo, da vida a un joven con inquietudes, hijo de un noble, que decide entrevistar a las personas que habían conocido íntimamente al joven Akhenaton, sensible, afeminado y místico, un líder esclavo de sus propias convicciones que no pasó indiferente para nadie: o se le amaba o se le denostaba.