Relato corto de Octavi Franch: La rúbrica del demiurgo

relato corto sobre escritor

Embolsarse los 500.000 € del premio supuso el desahogo económico del que la arriesgada vida de Gervasio carecía desde que, a principios de siglo, se levantó una madrugada de agosto y decidió que ese mismo día abandonaba su vulgar y monótono trabajo de chupatintas en una multinacional y comenzaba a escribir de forma enteramente profesional.

Bob Lazar para escépticos

Bob Lazar para escépticos

No podemos pedirles a los conspiranoicos que aterricen en la realidad. Llevan en su ADN la búsqueda de la “verdad alternativa”, sinónimo de la ficción en la mayoría de las ocasiones, y nada que huela a oficial podrá ser nunca de su agrado. Así que es en el muro de los descreídos, esos que siempre piden pruebas para poder creer, donde en ocasiones se abre una grieta.

Netflix y HBO. La duda razonable

Amanda Knox Netflix

¿Asesinó Steven Avery a Teresa Holbach? ¿Tiene algún fundamento la teoría de la conspiración urdida por Fernando García, padre de una de las niñas de Alcásser, y Juan Ignacio Blanco, a quien erróneamente sus adeptos llaman “criminólogo”? ¿Quién mató a Garret Philips en el documental así titulado? ¿Mató la joven y atractiva Amanda Knox, tratada por los medios de comunicación como una femme fatale, a su compañera de piso? ¿Es responsable el matrimonio McCann de la desaparición de su pequeña hija Madeleine?

La intrahistoria de un relato cotidiano

Relato cotidiano

Año 2001, año de grandes cambios, en lo personal y también en lo social. Yo estaba dando mis primeros pasos como escritor, había publicado mi primer libro (Sopa de pescado, en la Editora Regional de Extremadura, entonces bajo la dirección de Fernando Pérez), el mundo occidental se desmoronaba el 11 de septiembre y yo firmaba las escrituras de mi piso justo el día después de los atentados de Nueva York.

Defensa apasionada de la jardinería de interior… y de los microrrelatos

jardinería de interior

A algunos insignes escritores no les gusta el género del microrrelato. No solo no les gusta, sino que además hacen pública su discrepancia (negro sobre blanco) con este género chico. Es el caso, por ejemplo, de Javier Marías o Andrés Ibáñez, dos autores que consideran el microrrelato poco menos que un banco de pruebas para contar historias apresuradas, sin demasiado interés y sin demasiada dificultad.