‘Acabar con todo’, un cuento de Patricia Highsmith

Ernesto Bustos Garrido nos introduce en “Acabar con todo”, un cuento de Patricia Highsmith que desarrolla la historia de un trío amoroso en el que cada una de las mujeres desconoce la existencia de la otra. Más allá de que se haga ciertas preguntas, Harry parece tenerlo todo dominado, pero en cierto momento decide jugar con fuego…

El relato «Acabar con todo» forma parte del libro La casa negra, de Patricia Highsmith.

4 microrrelatos sobre la esclavitud

 

“Acabar con todo”, un cuento de Patricia Highsmith que despierta hilaridad y hasta enojo | Ernesto Bustos Garrido

Este cuento magistral de la escritora Patricia Highsmith (Fort Worth, Texas, 19 de enero de 1921 – Locarno, Suiza, 4 de febrero de 1995) es un verdadero juego de equivocaciones, porque Harry, el personaje central de la historia, tiene dos enamoradas, pero no sabe a cuál prefiere. Por momentos se inclina por Lesley, que es modelo, pero inmediatamente se acuerda de Connie y la eleva a los altares de la perfección.

Sin embargo, Harry tiene un grave defecto, aparte de “bailar en dos pistas”: No sabe qué es lo que él quiere; no sabe cuál de las dos chicas le gusta más, con cuál puede construir un proyecto de vida más sostenible en el tiempo. Juega a dos bandas porque le acomoda y le agrada. Fácil. Evita, además, que las chicas se enteren de este romance a dos bandas.

Pero un día un amigo y compañero de trabajo le cuenta que en un suburbio exclusivo y bello hay una casa que estará en venta muy pronto, que está en un barrio muy distinguido, que los dueños son muy gentiles y que el precio puede resultar tremendamente conveniente. Harry, no obstante no muestra mucho interés en hacerse dueño de una casa, por muy hernosa que sea. Su amigo también se siente atraído por esa propiedad, pero él ya tiene una, y entonces le advierte a Harry de que debe aprovechar la oportunidad, porque quizás podría casarse en un mediano plazo, e irse a vivir a esa vivienda soñada.

Harry, como muchos solteros jóvenes de hoy, titubea, pero su amigo le dice que cualquiera de las dos novias, a las que él conoce, podrían convertirse en la esposa ideal de un joven profesional, exitoso y bien parecido como él.

¿En qué topa? En que las ama a las dos y las dos le dan un sexo placentero y sin complicaciones. Entonces ¿para qué avanzar un poco más en esta relación que hasta ese momento es perfecta para él? Pero algo hace “clic” en su cabeza y decide ir a ver la casa en venta. Invitará a las dos mujeres juntas, el mismo día, a la misma hora.

¿Cómo se le ocurre tremenda barbaridad? ¿Qué explicación les dará a cada una? Pero Harry es un “chambeco”, a pesar de su profesión de abogado y su buena posición en la firma para la cual trabaja. Carece de sentido común, desconoce el alma de las chicas enamoradas. Cree que está en la vitrina de una pastelería, viendo cuál de los dulces eligirá para llevar a casa.

La autora, con gran conocimiento de los sentimientos y las pasiones humanas, lleva el desarrollo de la historia por senderos ya recorridos. Sin embargo, Harry es el individuo ciego que no ve más allá de su nariz, y todo terminará en un desenlace tal vez previsto, pero con variantes inpensadas.

El cuento de llama “Acabar con todo” (nombre muy bien puesto) y la autora pareciera reírse y castigar con este relato a los galanes indecisos y ambiguos, y además egoístas.

Conozcamos los pilares sobre los cuales la historia se sostiene.

Descripción de Harry

Harry no sabía a cuál de las dos chicas prefería y quería darse tiempo para reflexionar, para elegir. Hoy día, pensaba Harry, hay montones de chicas a las que no les importa el matrimonio, no creen en él, especialmente a los veintitrés años, y las dos tenían esa edad. Pero tanto Lesley como Connie estaban bastante interesadas en el matrimonio. No se lo habían propuesto, pero él se daba cuenta. Eso hacía crecer la vanidad de Harry, porque se veía a sí mismo como un buen partido. ¿A qué hombre no le ocurriría lo mismo en esas circunstancias? Eso quería decir que estaba ganando bastante (cierto) y continuaría ascendiendo y mejorando, y además no era mal parecido, aunque le estuviera mal el decirlo (y lo decía), y se tomaba la molestia de vestir de la forma que gustaba a las chicas, siempre una camisa limpia, una corbata si la ocasión  lo exigía, buenos zapatos, ya fueran informales o no, camisas atrevidas algunas veces, pantalones safari o quizá pantalones cortos los fines de semana, cuando holgazaneaba los sábados con Lesley o los domingos con Connie. Harry, además de abogado, era auditor diplomado.

Descripción de Lesley, la modelo

Lesley Marker, una modelo de fotos, ganaba más dinero incluso que Harry. Tenía el pelo liso y castaño oscuro, brillantes ojos castaños y el cutis más bonito que Harry había visto nunca, sin mencionar un cuerpo divino, no demasiado delgado, como sucedía con la mayoría de las modelos, o al menos eso había oído siempre Harry. Lesley tenía comprometida con sus padres y su abuela la comida de los domingos, así que esto descartaba a Lesley para los domingos, pero quedaban las noches de los viernes y los sábados. Por supuesto, había siete noches en la semana, y Lesley siempre estaba alegre, y esto en ella no era fingido. Era maravillosa y vivificante para Harry. Tenía sentido del humor en la cama. Era deliciosa.

Descripción de Connie la escritora

Connie Jaeger era diferente, más misteriosa, menos abierta, y ciertamente tenía un carácter más difícil que el de Lesley. Harry tenía que ser cuidadoso con Connie, sutil, comprensivo con sus cambios de humor, ya que ella no siempre explicaba los motivos. Era correctora en una editorial. Algunas veces escribía cuentos y se los enseñaba a Harry. Había vendido dos o tres a pequeñas revistas. Connie le daba a veces la impresión de que estaba cavilando, pensando en cosas que no quería revelarle. Sin embargo, le amaba o estaba enamorada de él, de eso estaba seguro. Era más interesante que Lesley. Harry habría tenido que admitirlo si alguiense lo hubiera preguntado.

Descripción del departamento de Harry

Harry tenía un piso en una casa sin ascensor de Jane Street, en la tercera planta. Era una casa vieja, pero las tuberías estaban en buen estado, la cocina y el baño estaban bien pintados y tenía una terraza con una especie de jardín de unos tres metros cuadrados; la tierra estaba metida en una estructura de madera y el drenaje del agua de riego iba a un sumidero de una esquina de la terraza. Harry había comprado tumbonas, sillas metálicas y una mesa redonda. Él y Lesley o Connie podían comer o cenar allí fuera y las chicas podían tomar baños de sol desnudas si lo deseaban, ya que en un determinado ángulo nadie podía verlas. Lesley lo hacía más a menudo que Connie, quien lo había hecho una sola vez y no se desnudó completamente.

*** Textos extraídos del libro La casa negra, de la autora norteamericana Partricia Highsmith (El talento de Ripley/A pleno sol, Extraños en un tren, El grito de la lechuza, Crímenes imaginarios, Pequeños cuentos misógenos) Libro de Bolsillo – Alianza Editorial – Madrid – 1985

Imagen destacada: Pixabay

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